¿Por qué una lesión muscular vuelve a aparecer?
Los errores más frecuentes en la recuperación


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Una lesión que se repite no siempre significa que el músculo sea «débil»

Has terminado la rehabilitación, ya no sientes dolor y vuelves a entrenar con normalidad. Sin embargo, unas semanas después aparece el mismo pinchazo, en el mismo lugar. Si has pasado por esta situación, no estás solo.

Las lesiones musculares, especialmente las roturas fibrilares de los isquiotibiales, gemelos, cuádriceps y aductores, presentan una de las tasas de recaída más altas dentro de las lesiones deportivas. En algunos deportes, entre un 12 % y un 30 % de los deportistas sufren una nueva lesión en la misma zona durante los primeros meses tras volver a la competición, y la mayoría de las recaídas ocurren en las primeras semanas después del retorno al deporte.

Pero ¿por qué ocurre esto?

Durante mucho tiempo se creyó que la respuesta era sencilla: el músculo «no había cicatrizado bien». Hoy sabemos que esa explicación es incompleta. La investigación de los últimos años ha demostrado que la recuperación de una lesión muscular depende de muchos más factores que el simple paso del tiempo.

En realidad, dejar de sentir dolor no significa que el músculo haya recuperado toda su capacidad para soportar las exigencias del deporte. Es posible que la fuerza aún no se haya recuperado por completo, que persistan cambios en la arquitectura del músculo o que el tejido no tolere todavía las cargas de alta intensidad. Todo ello puede aumentar el riesgo de una nueva lesión si la vuelta a la actividad se produce demasiado pronto o sin una progresión adecuada.

¿Qué ocurre realmente cuando se produce una lesión muscular?

Una lesión muscular aparece cuando la carga que soporta el músculo supera su capacidad para resistirla. Esto suele suceder durante acciones explosivas como un sprint, un cambio de dirección, un salto o una contracción intensa mientras el músculo se está alargando (contracción excéntrica).

Sin embargo, el daño no consiste únicamente en unas fibras que «se rompen». En el interior del músculo comienza inmediatamente un proceso biológico muy complejo que puede durar semanas e incluso meses.

De forma simplificada, la recuperación pasa por tres fases:

Este último punto es especialmente importante. Aunque el dolor haya desaparecido, el proceso de remodelación continúa. Por eso, basar la vuelta al entrenamiento únicamente en la ausencia de dolor puede ser un error.

La evidencia actual indica que la decisión de regresar al deporte debería tener en cuenta también la fuerza, la capacidad funcional, la tolerancia a la carga y las exigencias específicas de cada disciplina, no solo el tiempo transcurrido desde la lesión

La mayoría de las recaídas no ocurren por mala suerte. En muchos casos son consecuencia de una recuperación incompleta o de una vuelta al deporte antes de que el músculo esté realmente preparado para soportar las demandas de la actividad.

En la siguiente parte analizaremos los errores más frecuentes durante la recuperación y qué podemos hacer para reducir el riesgo de que una lesión muscular vuelva a aparecer.

Referencias principales

  1. Mueller-Wohlfahrt HW, et al. Terminology and classification of muscle injuries in sport: The Munich Consensus Statement. British Journal of Sports Medicine. 2013;47(6):342-350.
  2. Erickson LN, Sherry MA. Rehabilitation and return to sport after hamstring strain injury. Journal of Sport and Health Science. 2017;6(3):262-270.
  3. Wangensteen A, Tol JL, Witvrouw E, et al. Hamstring Reinjuries Occur at the Same Location and Early After Return to Sport. British Journal of Sports Medicine. 2016.
  4. Järvinen TAH, Järvinen TLN, Kääriäinen M, et al. Muscle injuries: biology and treatment. The American Journal of Sports Medicine. 2005.
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